Entrevista realizada por Carlos Amorales para el Catalogo de la exposición (…)


Queridos Mauro y José Luis, después unos días de haber estado con ustedes estas son unas preguntas que se me ocurren tras ver sus trabajos. Se las mando por e-mail.


1- La primera pregunta que sé, es tal vez la obvia. ¿Qué hacen dos argentinos en México? ¿Se conocían y habían colaborado de antemano?


José Luis Landet: Después de haber vivido 7 años en México, debido a que realicé la licenciatura en “La Esmeralda” 2000/2005, surgió la propuesta de Gustavo de iniciar un proyecto que consistió en primer lugar, en reencontrarme con Mauro, un viejo amigo y compañero de carrera. Si bien manteníamos un contacto esporádico, imágenes de ida y vuelta, virtualidad, espacio de colaboración. Comenzó el diálogo con él una vez que me instalé en Buenos Aires a finales del 2006. Conocer la obra de Mauro físicamente, fue importante para establecer ciertos parámetros y decidir así que mostrar y porqué. Pero ¿Cómo pueden dialogar dos obras aparentemente tan distantes? 

Mauro Giaconi: Creo que es una combinación de casualidades y deseos. Gustavo me conoce por medio de José Luis, a quien conocí hace unos 10 años en la carrera de Bellas Artes en Buenos Aires. Yo hacía tiempo que quería venir a hacer algún trabajo a México, apliqué a unas becas que no me salieron, y el mismo día que supe que no me daban la beca me escribe Gustavo un mail con la invitación para realizar esta exposición junto a José, y desde ahí que todo salió naturalmente. Es muy especial estar participando de esto junto a un amigo, amistad que sostuvimos durante años vía e-mail, compartiendo las experiencias de trabajo de cada uno, con sus similitudes y diferencias. Estar embarcados juntos en este proyecto creo que es un buen cierre, o un buen comienzo para muchas cosas.


2- Estar en la Ciudad de México, ¿Les ha influido de alguna manera especifica?


J: Por supuesto que sí, partiendo que México, específicamente el Distrito Federal, es un lugar no sólo de acción y de reconocimiento, también el reencuentro con pares, compañeros y amigos con los cuales me formé y sigo en esta carrera. México es materia prima de trabajo.

Haber formado parte del Colectivo Segundo Piso integrado por Omar Barquet, Agustín Golzález y Moris, fue el lugar de experimentación, discusión y afectación que resultaron en proyectos de intervenciones específicas, generando así un diálogo muy enriquecedor para mí.

Paralelamente participé en proyectos como “Se traspasa” y “Ratonera”. Estas experiencias fueron parte importante de la formación y construcción de mi cuerpo de conocimiento, pensamiento en bloque, en red. Estos proyectos fueron  integrados por: Naomi Rincón Gallardo, Omar Barquet, Agustín González, Gerardo Gómez Tonda, Alejandra Contreras, Sofía Olascoaga, José Luis Viesca Rivas, Paola de Anda, Daniela y Mauricio Badillo.

M: Básicamente esta exposición la proyecté y realicé casi en su totalidad sin conocer el D.F., sin duda hoy surgirán nuevas preguntas y nuevas imágenes. Me interesa mucho trabajar con el entorno donde estoy, Ciudad de México me hace acordar mucho a Sao Paulo, una de mis ciudades preferidas. Siendo esta mi primera vez en esta ciudad, sentí una fuerte familiaridad con el entorno, me siento cómodo en el caos latinoamericano, en las metrópolis me siento poca cosa. Es de esas ciudades en las que siento que voy a volver muchas veces.

México tiene una característica que me fascina, el constante peligro en que están sus construcciones, tiene directamente relación con el físico, con el cuerpo, con mi historia personal.



3- Veo en sus obras que hay un fuerte interés por la arquitectura, tanto en la obra de Mauro en donde la relación es mas directa pues utiliza sus símbolos y materiales, como en la de José Luis, en la cual su referencia es más velada pero la utiliza como soporte para sus gráficas y dibujos… ¿Me podrían hablar un poco de ese interés?


M: Sí, en muchos de mis trabajos existe una relación directa con la arquitectura, ya que estudié algunos años esa carrera. También trabajé en restauración de edificios históricos, digamos que viví y me siento cómodo con esta relación. Me gusta más pensar que trabajo con la micro arquitectura, con las pequeñas relaciones entre los espacios y cómo nos relacionamos con ellos, con las características de los materiales, cierta nobleza y resistencia que presentan, que puede ser vista de muchas maneras. Me gusta pensar a la arquitectura como una gran escenografía, como el contenedor de nuestras realidades, de nuestras historias, algo que nos protege y nos limita al mismo tiempo, como un juego ambiguo de convivencia.


J: Específicamente pensar y trabajar sobre la arquitectura no me había sucedido hasta un proyecto que realicé en el Ex-Teresa Arte Actual, invitado por Mauricio Badillo. Dos conceptos que surgieron de este proyecto fueron la escala y la proyección de sombras, partiendo de esta experiencia pensé el proyecto de gráfica expandida para la galería. Decidí para este espacio que podía construir un patrón y darlo a la multiplicación. En ello, los esquemas se acomodan, o mejor dicho, invaden el espacio como una enredadera orgánica que intenta convertir al espacio en ruina, aceleración del tiempo.


4- En la arquitectura se sigue una metodología de trabajo muy planificada, ¿Hasta qué punto la dimensión arquitectónica de su obra significa una estructuración rígida de los pasos que conllevan a la realización de la exposición, o hasta qué punto ustedes pueden improvisar?


J: Como decía, pienso que estoy trabajando con la idea de una gráfica en expansión, una gráfica que se gana o mina el espacio. No sería una estructura rígida, en tanto, que se intenta involucrar al espectador. No por lo monumental, sino por la multiplicidad de ciertos patrones que acentúan y marcan el recorrido. La improvisación como acto de fe.

M: Es verdad que en el campo de la arquitectura hay una planificación rígida y fría. Personalmente siempre me interesó mucho ese factor de control sobre lo que hago, pero cada vez más me interesa una posible dualidad que parte de superponer esa planificación rígida con la improvisación. El factor de improvisación en esta exposición sin duda fue llegar a México, conocer la galería, planificar la curaduría de la muestra, resignificar algunos trabajos, algunas ideas que traía de origen.



5- ¿Cuál es la relación entre cuerpo humano y la arquitectura?


M: Mi obra parte desde una auto-referencialidad. Hace varios años descubrieron que tenía un problema en la columna vertebral, problema que me obligó a cambiar toda mi estructura de pensamiento, y que me distanció del trabajo físico. Tuve que entender que vivía en una estructura frágil, aprender a hacer y pensar todo nuevamente. A partir de esta experiencia intento entablar un paralelismo entre la arquitectura, sus estructuras y materiales, y el cuerpo humano. Entendiendo al mismo como una estructura perfecta, compleja, fuerte, pero con una fragilidad en potencia, que se manifiesta cuando uno menos lo espera. Sin duda la claustrofobia, la carga que nos genera vivir en ciudades tan grandes, tan monumentales, tan pesadas, sin darnos cuenta nos va encorvando cada vez más.


6- ¿Es el lenguaje una forma de arquitectura?


J: Creo que el lenguaje no sólo habita y construye, también puede condicionar y reconstruir un espacio arquitectónico. Sin duda es una pregunta que intento develar en cada proyecto que realizo. Siento que es una pregunta que sigue sin respuesta para mí.


7- ¿Qué significa para ustedes compartir un espacio de exhibición? Es decir, ¿Hasta qué punto ustedes creen que la exposición es una, y hasta qué punto se trata de dos individuales?


M: Exactamente esta fue la primera pregunta que apareció, le dimos mil vueltas, hicimos y deshicimos muchas veces la exposición, y creo que hasta el día de hoy no la pudimos resolver. Simplemente nos relajamos, intentamos pensar en cuáles eran las relaciones de nuestros trabajos, dónde estaba la comunión. En un comienzo creíamos que no existía tal, pero con el tiempo creo que cada uno intentó desde su producción dialogar con la obra del otro, no explícitamente, claro, pero si desde el resultado final. Creo que la curaduría final que hicimos junto contigo y Gustavo fue el broche de oro, la relación que logramos entablar entre el espacio de la galería, los trabajos, el recorrido, los limites y las energías, fue lo que terminó dándole sentido a esta comunión.


J: En un inicio se planteó la idea de exhibir solamente dibujos enmarcados, en este sentido quedaría muy clara la postura de la galería, un espacio típico museográfico y comercial. Luego de una discusión se acordó que el sitio funcione como un laboratorio de experimentación, donde se pudiera develar el proceso y la fusión entre los dos trabajos. Por un lado arquitectura monumental y concreta, y por el otro arquitectura delgada y liviana. Ser invasor, ser invadido. Pienso que puede llegar a ser el inicio de un proyecto que va hacia una disolución sin perder el potencial y el carácter de cada obra.


8- ¿Me gustaría también saber que piensan ustedes del público en un sentido abstracto? ¿Buscan con sus piezas algún tipo de interacción con él? Es decir, ¿Es el público la parte invisible de sus piezas?


M: A mí el público me interesa en ese plano abstracto que tu hablas. Intento en mis trabajos generar preguntas abiertas, dar cierta información, pero al mismo tiempo ocultarla, dejando que la curiosidad del público pueda cerrar el ciclo. No había pensado al público como parte invisible del trabajo, pero me gusta, creo que es una buena definición.

J: Es difícil pensar en el público, es demasiado amplio, puedo arriesgarme a decir que el público que acostumbramos a ver está domesticado, productores de arte que ven arte. La pregunta eterna, ¿Cómo acercarse a otro tipo de espectador que no trae esta información: arte público, intervenciones, performances?



9- Puesto que han decidido intervenir en la manera en que el público va a recorrer la sala de exhibiciones ¿Hasta qué punto ustedes creen que el espacio de exhibiciones es un espacio de juego?


M: Creo que el recorrido que se generó en la exposición tiene más que ver con las relaciones entre las obras. Cómo éstas habitan, se disputan y comparten el espacio. El juego esta planteado ahí, en cómo se fueron reinventando las reglas. Me gusta pensar que lo que estamos invitando a ver es el resultado de ese juego.



10- ¿Es el arte una forma de entretenimiento?


J: El entretenimiento está ligado a varios factores uno de ellos, tal vez el más convencional tiene que ver con una infraestructura, espectáculo y eventos. Un aparato de comunicación que copa los medios televisivos y de red. ¿El arte entretiene?, puede ser. Siento que hay diferentes tipos de afectación, niveles de impacto, que comúnmente se logra con mayor efectividad en televisión, lamentablemente es un medio líquido y mediático.

 
11- Veo en ambas obras una constante de tonos blancos y negros, ¿Me podrían hablar un poco de su relación con el color? ¿Es casualidad?


M: En una primera instancia, la utilización del blanco y negro, esta muy relacionada con una intención de limpiar la imagen, de quitar información. Creo que no es más que una forma de simplificar, una estrategia. En el último tiempo comencé a incorporar poco a poco el color, tímidamente todavía, pero creo que le estoy perdiendo el respeto, le estoy perdiendo el miedo.

J: No descarto en lo absoluto trabajar con el color, siento que en este momento necesito ver la forma en un estado mucho más neutro. Esto me da la facilidad de sintetizar, multiplicar y homogenizar un cúmulo, un estado.




10- ¿Por qué dibujos?


M: No siempre es el dibujo el resultado final, pero siempre es parte del proceso. Creo que es lo que tengo más a mano, lo que más naturalmente me sale, no puedo pensar sin dibujar. El dibujo me parece muy sincero, no intenta ser más que eso, es simple, claro, se puede ver el trazo y la mano del que lo hace.

J: En un inicio así se planteó el proyecto, desde Gustavo, hablar sobre la gráfica y sus diferentes soportes y formatos. En mi trabajo hay un interés de vincular diferentes medios como pintura, objeto, video, dibujo e instalación. El dibujo para mi son anotaciones cotidianas.


12- ¿Por qué dibujantes y no arquitectos?


M: Porque es más divertido.

J: Me gustaría pensar esto no como dos actividades distantes. Recordé a esos personajes de Gustave Flaubert, Bouvard y Pecuchet, inmersos en diversas actividades y en ninguna de ellas a la vez.


13- ¿De qué equipo de fútbol son hinchas y como influye esto en su obra?


J: Soy hincha por comodidad o por pertenecer a algún agrupación barrial. Banfield es el equipo conocido como el taladro. No hay influencia.

M: Soy hincha de Ferrocarril Oeste, la peste verde, estoy convencido que no me influye de forma alguna.


14- ¿Comen diario? Y ¿Qué piensan al respecto? Es para ustedes el arte un medio para ganarse la vida?


M: Pienso al arte como un oficio, es decir, somos operarios, por qué no vivir de esto?

J: ¿Cuál es el medio para ganarse la vida?


15- Y, ¿Si no fueran artistas, a que se dedicarían?


M: De no ser artista plástico seria músico.

J: Camarógrafo.