ENTROPIA / entropy
ENTROPIA / entropy
Exposición realizada en la galería Arróniz Arte Contemporáneo, Ciudad de México, 2009.
Entropía
Quinientas noventa y cuatro mil novecientas cincuenta y tres toneladas sobre el gesto inerte que sabe nada justifica despertar de un buen sueño. Lo que era no importa, lo que pudo ser tampoco.
Si pudiera darle forma al dolor sería todo más fácil. El dolor es anciano, sabio, egoísta; el dolor nace y crece y viaja y se expande. Es líquido que copia el contorno del cuerpo. Fue enemigo por mi necedad, por no entender que la pregunta no era por qué existen los muros, sino cómo atravesarlos. Ahora es mi cómplice y mi fiel aliado. Ahora es ruido, es descontento y esperanza.
La voluntad poliédrica detona cualquier estructura, por eso busco la forma de la pared que nunca entendió de límites, el suspiro del rincón que no soporta los ángulos, el derrumbe del techo que rechazó la responsabilidad. Como no sé por dónde empezar me sacudo el letargo y borro el recelo.
La estrategia es replegarme, revolver en los sueños, simplificarlos y perderme en el viaje, meditar, editarme y descuidar el orden. Seguí el consejo y rocé la superficie una y otra vez buscando el espíritu de las cosas. Cuando encuentre algo aviso. Cuando pierda la fe también.
Mis manos son precisas pero yo no, por eso mientras me retuerzo deseando no perderme el instante, me concentro en el espacio del cuerpo, en el peso del ruido, en la forma de la respiración, en la energía caótica del presente continuo.
Mi patria me sigue, tiene la forma y el tamaño de mi pie, si pudiera flotar, aunque sea un poco más, abandonaría el suelo por un rato, como ese clavo que se hundió buscando la luz del sol durante la noche. Quiero -si pudiera- perdurar en el instante que divide el sueño del despertar, es ahí donde todo pesa lo mismo. Quiero -si pudiera- ser horizontal que busca elevación, es la verticalidad la que tiende a caer.